Explorando el mundo de las experiencias educativas TIC

Las herramientas tecnológicas son muy polivalentes: sirven para muchas cosas, lo cual, paradójicamente, hace que en ocasiones sea difícil valorar su utilidad en un campo concreto si las tomamos de forma descontextualizada. Probablemente esto le ocurre a muchos profesores y profesoras que tratan de acercarse a este modo de trabajar, pero que no consiguen imaginar cómo pueden funcionar esas herramientas en un entorno de aprendizaje escolar.
En cambio, una buena primera aproximación al uso educativo de las TICconsiste en tratar de conocer y evaluar actividades que ya utilizan tomándolas como lo que son: propuestas de carácter didáctico que, entre otros recursos, incluyen diferentes elementos tecnológicos.
Las preguntas que nos tendríamos que hacer en un primer momento son del tipo:
  • ¿Qué objetivos tiene esta actividad? ¿Qué puedan aprender los alumnos con ella?
  • ¿Qué contenidos trabaja? ¿Cómo los desarrolla?
  • ¿De qué forma podemos evaluar los aprendizajes?
Y en relación con nuestros propios objetivos educativos, podríamos plantearnos:
  • ¿Como contribuiría este tipo de actividad a mi proyecto didáctico?
  • ¿Qué elementos debo modificar, suprimir, sustituir o añadir para adaptarla a mi situación?
En otras palabras, se trata de realizar un análisis didáctico de la propuesta para determinar si es una propuesta que me interesa adaptar y llevar a cabo porque favorece el tipo de aprendizaje que pretendo que consigan mis alumnos.
El análisis de las herramientas TIC concretas implicadas vendría luego, subordinado al planteamiento educativo. Es decir: una vez que sé lo que puedo o quiero hacer, me pregunto cómo lo voy a realizar.

¿Qué es una actividad TIC?

Puede parecer una pregunta tonta, pero quizá sea una pregunta conveniente: ¿hay algo que distinga a las actividades TIC de otras, aparte del hecho de emplear herramientas tecnológicas?
Se podría decir que hay dos grandes tipos o modalidades de actividades que implican el uso de herramientas tecnológicas:
  • Las que se podrían llevar a cabo igualmente sin TIC
  • Las que no se pueden llevar a cabo si no se usan TIC

TIC incrustadas

El primer grupo de actividades lo compondrían todas aquellas actividades convencionales a las que se añade (se les incrusta) un soporte tecnológico, aunque pueden realizarse con otros medios tradicionales, básicamente lápiz y papel.
Algunos ejemplos básicos:
  • Una explicación de clase apoyada con una presentación
  • Ejercicios de práctica preparados con herramientas tipo HotPotatoes oJClic (dos herramientas que nos permiten crear actividades en formato digital)
  • Trabajos tradicionales presentados digitalmente
  • Utilización de materiales de terceros en soporte digital
  • Uso de buscadores y enciclopedias en línea
  • Juegos de ordenador basados en adaptar actividades y contenidos convencionales
Por supuesto, la incorporación de la tecnología a estas actividades puede facilitar que se logren unas cuantas ventajas muy apreciables, entre otras:
  • La posibilidad de integrar múltiples medios (audio, vídeo, animación) de una forma fácil y, por tanto, promover un aprendizaje multisensorial
  • La flexibilidad a la hora de presentar, modificar y distribuir los materiales creados entre los alumnos
  • El mayor atractivo que suele presentar el soporte para los alumnos, que favorece que presten más atención y dediquen más tiempo
  • La mayor facilidad para reutilizar, reciclar y compartir los materiales creados

TIC integradas

El otro grupo o modalidad de actividades estaría formado por aquellas que no se pueden realizar sin el concurso de las TIC (o que requerirían un esfuerzo tan grande que en la práctica son irrealizables si no se utilizan).
Ejemplos de esas actividades serían:
  • Creación de material multimedia: audio, vídeos, podcast, animaciones
  • Creación de webs, blogs, wikis y otras formas de publicación de contenido en Internet
  • Realización de proyectos colaborativos a distancia usando herramientas como el correo electrónico, chat, videoconferencia
  • Actividades como webquest, cazas del tesoro…
  • Algunos juegos de ordenador de estrategia, simulación, etc
Este tipo de propuestas comparten también algunas características didácticas:
  • Se basan normalmente en sistemas de trabajo por proyectos
  • Involucran diversas habilidades de comunicación, planificación, trabajo en equipo, expresión oral y escrita, además del trabajo con los contenidos específicos
  • Son proyectos muy motivadores y requieren una participación muy activa de los alumnos
  • Los alumnos generan nuevo conocimiento, no pueden limitarse a reproducir y la naturaleza de la actividad hace que tengan que reelaborarlo

TIC al trabajo

Lo anterior nos estaría indicando que podemos introducir las TIC con diferentes niveles de profundidad. El más superficial sería si simplemente nos limitamos a convertir las actividades convencionales en actividades con un soporte tecnológico.
Ahora bien, la posibilidades que brinda la tecnología nos permiten incrementar el potencial de esas mismas actividades convencionales con relativamente poco esfuerzo y de múltiples maneras.
Veamos un ejemplo sencillo. Supongamos que tenemos preparadas unas fichas para impartir una clase y las convertimos en una presentación para apoyar la explicación oral. Este sería un caso de uso superficial.
A continuación veamos unas cuantas formas relativamente sencillas de potenciar ese material y hacer un uso más enriquecedor de la tecnología:
  • Incluir imágenes, vídeos y otros contenidos multimedia en relación al tema tratado en la presentación. Esto proporciona a los alumnos una visión más atractiva y fácil de procesar del tema.
  • Añadir enlaces en los que se ofrezcan explicaciones alternativas, más detalladas (o más simplificadas, para alumnos con dificultades) de los diferentes puntos. De este modo, facilitamos que alumnos con diferentes estilos y capacidades de aprendizaje puedan encontrar recursos más accesibles o interesantes para ellos.
  • Poner a disposición de los alumnos ese material en la web del colegio, en un CD-ROM, etc. De este modo lo puede utilizar cuando y donde lo necesiten.
  • Hacer versiones del material, añadiendo o eliminando contenido, para adaptarse a diferentes capacidades de los alumnos.
Podemos ir aún un poco más lejos, incorporando a los alumnos activamente al proceso, proponiéndolos actividades como:
  • Que sean ellos los que busquen y sugieran enlaces a webs y otros recursos relacionados con el tema, exponiendo las razones por las que los han elegido. Nuestra explicación les proporciona una primera entrada al tema y el trabajo de localizar nuevos recursos les aporta una sensación de corresponsabilidad y, por otro lado, requiere de ellos un procesamiento de lo aprendido más profundo.
  • Que preparen a su vez presentaciones desarrollando algunos apartados del tema o que preparen una web o un blog para ir colgando los recursos que han encontrado. Les “forzamos” a reelaborar el contenido aprendido e interiorizarlo, además de trabajar habilidades de comunicación, etc.
  • En relación con la propuesta de enlaces con documentos alternativos, etc, podemos pedir que preparen un informe con sus “apuntes personales” del tema, indicando qué recursos han constituido su “ruta de aprendizaje”.
Hasta aquí hemos visto posibilidades que parten de actividades convencionales y las enriquecen de una manera que si bien no es exclusiva de las TIC, lo cierto es que el empleo de la tecnología las hace manejables y factibles en el entorno de un aula y en la temporalización en que nos movemos.
En un siguiente paso podemos saltar a actividades que ya son propiamente TIC en cuanto a que se conciben sólo con el uso de la tecnología.
  • Creación de un wiki sobre el tema, un espacio de creación colaborativo en el que cada uno aporta lo que sabe o ha averiguado
  • Realización de un webquest. Se trata de un trabajo en el que pedimos a los alumnos llevar a cabo una tarea de características realistas a partir de una documentación que le proporcionamos y que está accesible a través de Internet.
  • Realizar un vídeo digital sobre algún aspecto del tema de trabajo.
  • Realizar un podcast sobre un tema de trabajo que sirva como material de estudio para la clase.

Una reflexión

Si nos fijamos en las propuestas que acabamos de realizar podemos observar algunas tendencias relacionadas con la profundidad con la que empleamos las posibilidades de las herramientas tecnológicas:
  • Vamos potenciando la participación activa de los alumnos, pasando de la clase magistral o expositiva a trabajo por proyectos
  • El tipo de procesamiento de la información que predomina se va haciendo más profundo cada vez: de un planteamiento más orientado a la reproducción de conocimientos, vamos pasando a uno que prima la elaboración de conocimiento nuevo
  • Las actividades ponen en juego habilidades de más alto nivel cognitivo y también más generales: comunicación, planificación, etc.
  • El trabajo pasa de organizarse individualmente a requerir trabajo cooperativo, por grupos
  • Se abren puertas al tratamiento de la diversidad, bien porque se facilitan rutas de aprendizaje diferentes, bien porque cada alumno en su grupo puede aportar diferentes habilidades al proyecto
¿Estamos diciendo, entonces, que las TIC son la “panacea” con la que lograr una mejor enseñanza? No, ni mucho menos. Lo que ocurre es que si queremos llegar, con el tiempo, a una integración profunda de las TIC en nuestro trabajo de aula, descubriremos que eso sólo es posible si hemos superado algunos esquemas de la enseñanza tradicional.
Fundamentalmente veremos que el papel del alumno va a pasar de ser un reproductor de los conocimientos que se le transmiten a ser un autor de nuevos conocimientos. También veremos que el aprendizaje individual cede terreno a un entorno de colaboración que puede extenderse incluso más allá del aula. De hecho, nuestra relación con los alumnos cambiará en el sentido de que tendremos que actuar más en un papel de guías de aprendizaje que de transmisores de información.
En lugar de tratar de transmitir a los alumnos todos los conocimientos que necesiten saber, pasaríamos a tratar de ayudarles con nuestras propuestas a alcanzar esos conocimientos. Pero esto no es característico de un profesor que usa TIC, sino que es propio de un buen maestro. Un buen maestro que usa los recursos de que dispone para organizar una buena enseñanza.
Dicho de otro modo: si queremos conseguir una enseñanza así, las TICnos proporcionan un buen abanico de herramientas con las que conseguirlo si las utilizamos. No van a cambiar nada que nosotros, como profesores/as no queramos cambiar.


La base de la exposición anterior ha sido tomada de este artículo con licencia CC de proyecto Grimm